Registrador de temperatura: el intervalo de muestreo decide qué ves y qué te pierdes

En 30 segundos 

  • La duración del almacenamiento de datos está determinada por la memoria interna y la frecuencia del intervalo de muestreo.´’ 
  • Lo que ocurre entre dos lecturas no existe para el registro. 
  • Un intervalo corto no sirve si el sensor reacciona más lento que el evento. 
  • La exactitud no es la misma en todo el rango: conviene revisar el tramo donde trabajarás. 

Al configurar un registrador, el intervalo de muestreo suele elegirse por costumbre: cada 5 o cada 15 minutos, porque así se hizo siempre. Pero ese valor determina dos cosas que conviene decidir a conciencia: cuánto tiempo puede registrar el equipo antes de llenar su memoria y qué tan breve puede ser un evento para que el registro lo capture. 

¿Cuánto dura realmente un registro? 

La cuenta es simple: la autonomía de memoria es la cantidad de lecturas que admite el equipo multiplicada por el intervalo. Con una memoria de 16.000 lecturas, el resultado cambia así: 

Intervalo de muestreo Autonomía de memoria Lecturas por día 
1 minuto 11 días 1.440 
5 minutos 55 días 288 
15 minutos 5,5 meses 96 
60 minutos 1,8 años 24 

La batería también debe alcanzar para ese período: en general, intervalos más cortos implican mayor consumo. 

En los registradores de temperatura y humedad, además, conviene revisar si la memoria se reparte entre ambas variables o si cada una tiene su propia capacidad, porque eso puede reducir la autonomía a la mitad. 

¿Qué pasa entre dos lecturas? 

Entre dos lecturas, el equipo no registra información. Si una variación ocurre entre mediciones, podría registrarse parcialmente o pasar desapercibida. Por eso, el intervalo de muestreo debe ser menor que el evento que se desea detectar. 

¿El sensor reacciona tan rápido como el intervalo? 

No necesariamente, y este es el punto que más se pasa por alto. Un sensor dentro de una carcasa plástica mide el aire a través de esa carcasa, que tiene inercia térmica y suaviza los cambios bruscos. Configurar lecturas cada 10 segundos no sirve de mucho si el sensor tarda minutos en reflejar un cambio. Las sondas externas y las de acero inoxidable de diámetro reducido responden más rápido, porque tienen menos masa entre el sensor y el medio que se mide. 

Esa inercia no siempre es un defecto. Si lo que interesa es la temperatura del producto, que cambia lentamente, un sensor que ignora los peaks breves del aire puede representar mejor la realidad. 

¿Cómo elegir el intervalo? 

Parte por el período que necesitas registrar y divídelo por la memoria del equipo: el resultado es el intervalo más corto que puedes usar sin quedarte sin espacio. Por ejemplo, para registrar 30 días con 16.000 lecturas, el intervalo mínimo es de unos 2,7 minutos, así que 3 o 5 minutos es una elección segura. Luego verifica que ese intervalo sea compatible con los eventos que necesitas detectar. 

También conviene revisar el modo de registro. En modo fijo, el equipo se detiene al llenar la memoria; en modo continuo, sigue registrando y sobrescribe las lecturas más antiguas. Si no se descargan a tiempo, esas lecturas se pierden sin aviso. 

¿La exactitud es la misma en todo el rango? 

No. En varios de nuestros modelos, la exactitud se declara por tramos: por ejemplo, ±0,5 °C entre −20 y 40 °C, y ±1 °C en el resto del rango (Veto y Cía. Ltda., 2026). En humedad ocurre lo mismo: la exactitud suele ser mejor en la zona media y empeora en los extremos, sobre todo sobre 80 %HR. Si trabajas en un congelador o en un ambiente muy húmedo, la cifra que importa es la del tramo donde medirás, no la mejor de la ficha. 

¿Qué registrador conviene según la aplicación? 

  • Registros largos: modelos con memorias de hasta 48.000 lecturas e intervalos configurables de segundos a 24 horas. 
  • Ambientes con lavado o inmersión: protección IP65, IP67 o IP68, incluido un modelo en acero inoxidable con sonda. 
  • Temperaturas extremas: modelo con entradas para termocuplas K, J y T, de −200 a 1.350 °C. 
  • Monitoreo con aviso inmediato: modelo con display, alarmas sonoras y visuales, informes en PDF o Excel sin software adicional y cálculo del punto de rocío. 

Un registro bien configurado es el que representa lo que realmente ocurrió, y el que se puede defender cuando alguien lo revisa. Para productos sensibles a la temperatura existen además normas específicas que establecen requisitos de desempeño para estos equipos (CEN, 2018). 

En Veto contamos con registradores de temperatura y humedad para distintas aplicaciones, y con asesoría técnica para ayudarte a elegir y configurar el más adecuado. 

¿Tienes una consulta sobre registradores?  Haz tu consulta en nuestro live chat de veto.cl o mediante formulario web. 

Referencias 

European Committee for Standardization. (2018). Temperature recorders for the transport, storage and distribution of temperature sensitive goods — Tests, performance, suitability (EN 12830:2018). CEN. 

Veto y Cía. Ltda. (2026). Hoja técnica 92.308: Registradores de temperatura. https://veto.cl 

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