Pozómetro: cómo lograr lecturas confiables del nivel de agua en tu pozo 

En 30 segundos 

  • La humedad en las paredes y el agua que cae durante el bombeo pueden activar la sonda antes de tiempo. 
  • La conductividad del agua y los depósitos en los electrodos alteran la sensibilidad sin que se note. 
  • Un cable doblado, estirado o reparado puede sesgar todas las lecturas. 
  • Elegir el equipo según profundidad, diámetro y uso reduce errores desde el origen. 

Tomaste la lectura con cuidado, la anotaste, y una semana después el mismo pozo marca varios centímetros de diferencia. ¿Cambió el nivel o falló la medición? Cuando la diferencia no tiene una explicación clara, el origen suele estar en factores del instrumento o de las condiciones del pozo que actúan de forma silenciosa. Conocerlos es lo que separa un registro útil para decidir de uno que genera dudas. 

¿Por qué dos mediciones del mismo pozo no coinciden? 

El pozómetro eléctrico da la señal cuando los electrodos de la sonda cierran un circuito al contacto con el agua. El problema es que no distingue entre la superficie del agua y cualquier otra agua que encuentre en el camino. 

Humedad y agua en cascada. El agua que escurre por las paredes del entubado, o que cae desde uniones y perforaciones cuando la bomba está operando o recién se detuvo, puede activar la sonda antes de llegar al nivel real. Una forma práctica de detectarlo es subir y bajar la sonda algunos centímetros en el punto donde aparece la señal: una lectura verdadera se repite en el mismo punto del cable, mientras que una falsa suele ser intermitente o aparecer a distintas profundidades (Cunningham y Schalk, 2011). 

Obstáculos en el pozo. En pozos con bomba instalada, los cables eléctricos, la tubería de impulsión o las abrazaderas desvían el cable de la vertical. En pozos profundos, esa desviación suma error y aumenta el riesgo de que la sonda se atasque. Cuando es posible, un tubo guía o de acceso dedicado a la medición resuelve ambos problemas. 

¿Puede la calidad del agua afectar la lectura? 

Sí, y es una de las causas que más cuesta identificar. Como la detección depende de la conductividad, un agua con muy pocas sales disueltas puede generar una señal débil o tardía: la sonda debe sumergirse más para activarse y la lectura queda más profunda que el nivel real. Por eso conviene un equipo de alta sensibilidad, diseñado para adaptarse a distintas calidades de agua. 

En el extremo opuesto, las aguas con alta mineralización o presencia de hierro van dejando depósitos y películas sobre los electrodos. La resistencia a la corrosión protege el electrodo, pero no evita que los minerales del agua se acumulen en su superficie. La sensibilidad disminuye de forma gradual, sin una falla evidente, hasta que las lecturas comienzan a desplazarse. También una capa de aceite sobre el agua, por ejemplo proveniente de la bomba, puede aislar la sonda y retrasar la señal. 

¿Tu cable sigue midiendo lo que dice? 

El cable milimetrado es la escala del instrumento: si se deforma, todas las lecturas quedan sesgadas en la misma dirección y el error pasa inadvertido. Los dobleces al enrollarlo, las torsiones y, sobre todo, la tracción excesiva al liberar una sonda atascada pueden estirarlo. El desgaste de la graduación en los tramos de uso frecuente también dificulta una lectura precisa. 

Un punto menos conocido: si el cable se cortó y se reparó con un empalme, la distancia entre la graduación y el punto de detección de la sonda ya no es la original. Lo mismo ocurre al cambiar la sonda. Por eso conviene saber exactamente dónde está el cero de medición de tu equipo y verificar el cable contra una referencia de longitud conocida, de forma periódica y después de cualquier reparación (Cunningham y Schalk, 2011). 

¿Qué pozómetro conviene para condiciones exigentes? 

Muchos de los errores anteriores se evitan desde la elección del equipo. Estos son los criterios que más pesan: 

  • Largo del cable: con margen suficiente para el nivel dinámico y los descensos estacionales, no solo para el nivel estático actual. 
  • Diámetro de la sonda: verifica que pase holgadamente por tu tubo guía o entre los cables y la tubería de la bomba. 
  • Tipo de señal: indicador sonoro y luminoso combinados cuando mides junto a bombas o motores en operación. 
  • Electrodo resistente: resistente a la corrosión y la oxidación, clave si mides con frecuencia o en aguas agresivas. 
  • Carrete con soporte: facilita el trabajo en terreno y el control del cable al subir y bajar la sonda. 
  • Rango de operación: un equipo que funcione entre −40 y +90 °C responde bien en terreno con temperaturas extremas. 

¿Qué aporta una lectura confiable? 

Un registro consistente permite ver tendencias reales del nivel, anticipar decisiones sobre el equipo de bombeo y comparar temporadas con datos que resisten revisión. Y si además debes reportar información de tu pozo, por ejemplo en el marco del monitoreo de extracciones efectivas de la Dirección General de Aguas (2019), la confiabilidad de tus datos deja de ser solo una ventaja operativa. 

En Veto contamos con pozómetros para distintas profundidades y condiciones de pozo, y con asesoría técnica para ayudarte a elegir el equipo adecuado o revisar el que ya tienes. Revisa la categoría de pozómetros aquí.  

¿Tienes una consulta sobre tu pozómetro?  Haz tu consulta en nuestro live chat de veto.cl o mediante formulario web. 

Referencias 

Cunningham, W. L., y Schalk, C. W. (Comps.). (2011). Groundwater technical procedures of the U.S. Geological Survey (Techniques and Methods 1-A1). U.S. Geological Survey. https://pubs.usgs.gov/tm/1a1/ 

Dirección General de Aguas. (2019). Resolución DGA Exenta N.º 1.238: Monitoreo de extracciones efectivas de aguas subterráneas. Ministerio de Obras Públicas. 

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