Esta es una consulta que constantemente realizan nuestros clientes, razón que nos lleva a abordar en este artículo algunos conceptos e ideas básicas que son importantes y que te ayudarán a tomar una adecuada decisión respecto de qué debes calibrar y con qué regularidad debes hacerlo.

Calibración y trazabilidad

Partiremos señalando que “calibración” no se refiere a llevar un instrumento de medición a su estado “original” o a una condición de funcionamiento “óptima” como muchas personas creen, esto corresponde más bien a un ajuste del instrumento, el que puede ser realizado en un servicio técnico.  Cuando hablamos de “calibración” nos estamos refiriendo a comparar los valores obtenidos por nuestro instrumento con los valores que para la misma medición obtiene otro instrumento o elemento al que llamamos “patrón de medida”. A modo de ejemplo, se trata de comparar los valores de temperatura que obtiene nuestro termómetro de pinchar con los valores que obtiene en las mismas condiciones el instrumento de un laboratorio de calibración,  el que cumple el rol de “patrón” y que no necesariamente debe ser otro termómetro de pinchar, pero que sí sea capaz de medir la misma magnitud (temperatura) en las mismas condiciones que nuestro termómetro.

Ahora bien, este instrumento o elemento que actúa como “patrón” también ha sido comparado con otro patrón de mayor jerarquía metrológica, y éste a su vez con uno aun de mayor jerarquía. Esta cadena de comparaciones es lo que se conoce como “trazabilidad”. Es de suma importancia que cuando elijas un laboratorio de calibración, conozcas la trazabilidad del mismo, ya que ello es un requisito normativo. Por ejemplo, para la magnitud de temperatura los patrones de referencia del Laboratorio de Calibración de Veto mantienen la trazabilidad a través del Laboratorio Nacional de Temperatura (CESMEC).

Los instrumentos que debemos calibrar

Para determinar qué instrumentos deben ser calibrados, debemos preguntarnos qué tan críticas para nuestras operaciones son las mediciones realizadas por nuestros instrumentos. Si por ejemplo, pensamos que una medición errada de la presión en nuestras cañerías de vapor puede implicar un riesgo de accidente, afectar negativamente los procesos o la calidad de nuestros productos, quiere decir entonces que la correcta medición de la presión que realizan nuestros manómetros es crítica, por tanto, deben ser calibrados. Bajo este principio, todos los instrumentos pueden ser objeto de calibración. Cabe señalar además que existen laboratorios que calibran diferentes magnitudes, siendo el Laboratorio de Veto uno de los más completos en Chile al calibrar temperatura, humedad ambiental, humedad en sólidos, variables eléctricas, velocidad del aire, presión y recientemente, longitud e instrumentos topográficos. 

Frecuencia de calibración

La frecuencia debe ser establecida por el personal del área donde cada instrumento es utilizado. Por regla general, el intervalo se debe establecer conforme al uso que se le da al instrumento de medición y a las condiciones con las cuales se trabaja. Si las condiciones son por ejemplo de uso constante en ambientes hostiles porque el instrumento trabaja a la intemperie, el intervalo tenderá a ser menor (es decir debe ser calibrado con mayor frecuencia), ya que las condiciones ambientales pueden afectar los mecanismos y sensores de nuestro instrumento que trabaja ininterrumpidamente.  Determinar una adecuada frecuencia resulta más fácil sí en un lapso de tiempo tenemos dos o más calibraciones, ya que dependiendo de la “deriva” del instrumento (variación de las indicaciones a lo largo del tiempo), podremos evidenciar si es necesario acortar, mantener o alargar el periodo entre calibraciones.

Tags: ,