La humedad puede determinar descuentos, mermas, costos de secado e incluso el rechazo de una partida. La Ley N.º 20.656 busca que esa medición se realice con procedimientos transparentes, muestras representativas, instrumentos controlados y resultados verificables.
Una décima de humedad no parece gran cosa hasta que se multiplica por una partida completa. Ahí deja de ser un asunto técnico y pasa a ser económico: modifica el peso liquidado, activa un descuento, aumenta el costo de secado o define si el grano se recibe o se rechaza.
Cuando esa cifra decide dinero, quien la produce tiene que poder respaldarla. Ese es el problema que la Ley N.º 20.656 vino a ordenar. Artículo informativo actualizado a agosto de 2026.
¿Qué relación tiene la ley con la humedad?
Regula las transacciones de productos agropecuarios cuando el precio depende de características determinadas mediante mediciones o análisis. La humedad es una de ellas.
Se la conoce como Ley de la muestra y la contramuestra porque establece procedimientos para informar anticipadamente las condiciones de compra, obtener muestras representativas, conservar una contramuestra, notificar los resultados, permitir una revisión ante desacuerdo y mantener bajo control los instrumentos utilizados.
No fija un porcentaje único ni una tabla universal de descuentos: eso lo determinan los reglamentos especiales y los precios de referencia que publica cada comprador. A agosto de 2026 rigen reglamentos especiales para maíz, trigo y avena sativa o blanca, aplicables principalmente a la primera transacción entre el productor y el agroindustrial o intermediario.
¿Por qué la medición comienza con el muestreo?
Porque un medidor puede funcionar perfecto y aun así entregar un resultado poco representativo si la muestra no es representativa.
Dentro de una misma carga conviven sectores con humedades distintas: variaciones durante la cosecha, mezcla de lotes, exposición desigual a lluvia o rocío, secado no uniforme o diferencias de temperatura. Por eso la muestra debe representar el lote completo y no solamente el grano más accesible.
¿Qué son la muestra y la contramuestra?
Dos fracciones equivalentes del mismo material representativo. La muestra se usa para el análisis inicial; la contramuestra se conserva bajo condiciones controladas para un nuevo análisis si el productor no está de acuerdo.
En humedad, la conservación es crítica: un envase inadecuado o una exposición prolongada al ambiente puede hacer que el grano gane o pierda agua y altere el resultado posterior. La contramuestra no es simplemente una segunda bolsa: es el respaldo técnico del derecho a revisar el resultado.
¿Cómo se mide la humedad en la recepción?
Con medidores rápidos, que entregan resultado en segundos y permiten clasificar grandes volúmenes sin detener la operación. Estiman la humedad a partir de propiedades eléctricas del grano y transforman esa respuesta en porcentaje usando curvas desarrolladas para cada especie.
Los equipos portátiles trabajan típicamente entre 5 y 45 % según el tipo de grano, con repetibilidad del orden de ±0,2 a ±0,5 % y análisis de unos 10 segundos. Los analizadores de sobremesa, orientados a poderes compradores, procesan muestras de unos 250 g, calculan además peso hectolítrico y temperatura, y mantienen múltiples calibraciones de grano en memoria.
Antes de aceptar una lectura conviene verificar:
- Especie seleccionada y curva utilizada.
- Temperatura de la muestra y limpieza de la cámara.
- Cantidad de grano introducida y compactación.
- Repetibilidad entre lecturas sucesivas.

Un mismo valor eléctrico no representa la misma humedad en trigo, maíz y avena. La selección correcta del producto en el instrumento es indispensable.
¿Basta con comprobar el medidor con una muestra conocida?
No necesariamente. Ayuda a detectar cambios evidentes, pero no reemplaza una calibración respaldada. Conviene distinguir tres conceptos que suelen usarse como sinónimos:
- Verificación: confirma que el instrumento sigue dentro de límites definidos. Puede hacerse entre calibraciones.
- Ajuste: modifica la respuesta para reducir un error detectado. Después hay que volver a comprobar.
- Calibración: compara contra valores de referencia trazables y documenta los errores observados.
La calibración no vuelve «exacto» al equipo: informa cuánto se desvía y permite decidir si esa desviación es aceptable para el uso previsto.
¿Cada cuánto debe calibrarse?
No existe un intervalo universal. La frecuencia debería definirse según el reglamento aplicable, los requisitos del SAG, las recomendaciones del fabricante, la intensidad de uso, la importancia económica de los resultados, el historial de calibraciones y los traslados o golpes sufridos.
En aplicaciones donde una décima afecta grandes volúmenes, esperar a que el instrumento evidencie desvíos no es una estrategia razonable: la deriva puede existir aunque la pantalla encienda y los resultados parezcan coherentes. Una práctica sólida es revisar el equipo antes del periodo de compra y mantener verificaciones documentadas durante la temporada.
¿Qué debería tener preparada una planta de recepción antes de la temporada?
- Descuentos y ajustes por humedad claramente publicados.
- Medidores apropiados para el grano, con identificación única y curvas actualizadas.
- Evidencia de calibración y de verificaciones intermedias.
- Laboratorio con alcance adecuado al instrumento o parámetro involucrado.
- Muestreo documentado y personal capacitado.
- Envases de contramuestra que eviten cambios de humedad.
- Registros que vinculen cada resultado con su lote y puedan presentarse en fiscalización.


¿Y si el problema está antes de la recepción?
Buena parte de las diferencias por humedad se originan en el secado, no en la balanza. Un secado desparejo entrega grano que promedia bien pero varía mucho entre sectores del silo, y ese es exactamente el escenario donde muestra y contramuestra pueden diferir.
Nuestro Departamento de Ingeniería desarrolla soluciones para el monitoreo del proceso de secado de granos, orientadas a que el control ocurra durante el proceso y no solo al final, cuando ya no hay margen de corrección.
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En Veto encontrarás medidores portátiles de humedad para granos y semillas, analizadores de sobremesa para poderes compradores y equipos específicos para frutos secos. Realizamos además mantenciones y calibración de humedad en sólidos, como servicio opcional que puedes contratar según la criticidad de tus mediciones.
