¿Podemos utilizar un termómetro infrarrojo de uso industrial para medir la temperatura corporal? ¿Qué diferencias existen entre ambos? En este breve artículo respondemos estas inquietudes y entregamos otros antecedentes que se deben tener en consideración al usar este tipo de instrumento.

La población mundial está adoptando diferentes medidas y estrategias para frenar la propagación del Covid-19, una variante de la familia coronavirus  que la OMS ha declarado como pandemia. Dado que uno de los síntomas más frecuentes es el aumento de la temperatura en la mayoría de los enfermos, se ha hecho común la utilización de termómetros infrarrojos para detectar posibles contagiados, aplicándose estos en puntos estratégicos tales como a la entrada de supermercados, accesos a sistemas de transportes o en el ingreso a empresas e industrias. Tal ha sido el uso de estos instrumentos que prácticamente todos los modelos existentes en el mercado se encuentran agotados. Sin embargo en este punto debemos hacernos una pregunta crucial: ¿todos los termómetros infrarrojos nos sirven para medir la temperatura corporal?

Para responder a esta pregunta revisaremos previamente algunos aspectos que nos ayudaran a entender mejor esta materia.

¿Cómo funcionan los termómetros infrarrojos?

El termómetro infrarrojo es un instrumento que nos permite medir sin contacto la temperatura en una parte o porción de una superficie. Basta que aproximemos el termómetro para obtener la temperatura de esa parte de la superficie, mientras más cerca esté el termómetro de la superficie, menor será la porción de superficie medida.

Ahora bien, en rigor, un termómetro infrarrojo no mide la temperatura que tiene una superficie, sino que mide la radiación infrarroja que estos emiten, es decir, los termómetros infrarrojos operan bajo el principio que toda superficie tiene la capacidad de emitir radiación infrarroja con una constante de emisividad determinada.

Es importante también señalar que existen termómetros infrarrojos con emisividad fija, es decir sólo nos servirán para determinado tipo de superficies, y otros, con emisividad ajustable,  lo que nos permitirá que el termómetro pueda medir diferentes tipos de superficie.

Termómetro para uso industrial
Termómetro para uso corporal

¿Qué diferencias hay entre termómetro infrarrojo corporal y uno industrial? 

Para uso industrial:

Los termómetros industriales han sido diseñados en la mayoría de los casos para medir un amplio rango de temperaturas, incluso en rangos extremos que pueden oscilar entre -50 °C (o incluso menos) hasta los 1000 °C o más. Se aplican para un sinnúmero de propósitos, desde cámaras frigoríficas, hasta instalaciones eléctricas, motores, hornos, fundiciones, etc.

En estos contextos de aplicación, y para estos propósitos, los termómetros infrarrojos industriales poseen un grado de exactitud, es decir, donde el margen de incertidumbre entre la temperatura real y la temperatura medida es acotada, no excediendo los 2 o 3 °C en la mayoría de los casos. Además la mayoría de estos equipos incorporan un rayo láser, cuya función no es medir, sino servir como guía al usuario para que éste identifique mejor en qué punto específico de la superficie está midiendo.

Llevado esto a la práctica, si medimos por ejemplo la temperatura de un horno de cerámica  en funcionamiento cuya temperatura real es de 835 °C, el termómetro industrial podría indicarnos una temperatura que oscilará entre los 832 °C  a los 838 °C, es decir, una diferencia muy mínima en relación a la alta temperatura que se mide, ya que tiene una exactitud de hasta 3 °C.

Sin embargo, esto quiere decir también que si pretendemos usar un termómetro industrial con esa exactitud para medir la temperatura corporal, no nos servirá de nada. Si la persona tiene por ejemplo 37 °C de temperatura real, el termómetro infrarrojo industrial bien podría marcarnos entre 34 °C  a 40 °C, es decir, no nos sirve para ese propósito porque no está diseñado para ello.

Para uso corporal:

Los termómetros infrarrojos para medición de temperatura corporal por su parte, operan en un rango de temperatura orientado específicamente al cuerpo humano, y operan en un rango que se ubica aproximadamente entre los 32 a 43°C con una exactitud en décimas de grados (usualmente entre 0,1 a 0,5 °C), lo que permite una medición confiable y con alto grado de exactitud. Esta medición se realiza sin atravesar ni tejidos, ni materiales como la ropa.

Es importante señalar que para que estos equipos funcionen de manera óptima, la medición se debe realizar a la distancia sugerida por el fabricante del termómetro, la que usualmente fluctúa entre los 5 a 15 cm de distancia. Si esa distancia no se respeta, se pueden ejecutar lecturas erroneas. Además la recomendación general es realizar siempre la medición apuntando a la cabeza de las personas, específicamente, a la frente. Como medida preventiva, los termómetros infrarrojos corporales a diferencia de los industriales, carecen de la guia láser, ya que su uso podría generar daños en la visión de las personas. 

Como sabemos, los seres humanos somos isotérmicos, es decir que mantenemos una temperatura óptima de funcionamiento, al margen de las condiciones ambientales que nos rodean, por ejemplo:

– Si nuestro núcleo central se calienta en exceso, superando los 37 ºC, empezaría la refrigeración por evaporación (sudoración). 

– Si la temperatura baja de un determinado nivel, arrancan procesos corporales para generar calor (tiritar, por ejemplo).

Definimos la temperatura normotérmica, como la temperatura de una persona sana, y ésta varía entre los 36ºC y los 37,8 ºC. Para tenerlo un poco más claro, en la siguiente imagen se detalla:

La elevación de la temperatura es la respuesta del organismo ante alguna enfermedad o infección y es un típico indicador médico, junto con la presión arterial y el pulso. 

La fiebre se manifiesta entre otras cosas, con una elevación de la temperatura en la cabeza. Esto facilita el uso del termómetro infrarrojo, ya que como hemos dicho, no atravesaremos ni tejidos ni materiales (ropa). Aunque, las zonas más precisas, son las cavidades que encontramos en la cabeza; el oído y los ojos. 

Los termómetros infrarrojos corporales están diseñados específicamente para este propósito, indicándonos las variaciones de temperatura con una exactitud apropiada. Sin embargo, este instrumento no reemplaza al termómetro clínico, y que es el instrumento que los equipos médicos utilizan en su quehacer cotidiano. El termómetro infrarrojo para uso corporal es por tanto un elemento de apoyo que nos permite ejecutar controles preventivos en la población. Los casos de detección de fiebre alta o que merecen duda en la medición, deben ser confirmados siempre con un termómetro clínico.

¿Qué otros aspectos se deben considerar? 

Como se puede desprender de lo anterior, bajo ningún motivo se puede pretender utilizar un termómetro infrarrojo industrial para medir temperatura corporal. El tipo de aplicación de todo termómetro debe estar declarado por el fabricante y señalado en el embalaje del mismo.

Siempre es conveniente que Ud. aun cuando adquiera un termómetro infrarrojo para uso corporal, verifique antes el grado de exactitud del mismo, leyendo atentamente el manual y las especificaciones del equipo. Ponga especial atención a la declaración de “Exactitud” del instrumento, la cual puede encontrar también bajo el concepto de “Precisión” o “Accuracy” (en inglés). 

Como hemos señalado, debe poner especial atención a la distancia de medición recomendada por el fabricante. Si Ud. excede la distancia recomendada para las mediciones, podría obtener mediciones con un margen de error importante.

Te recordamos que en Veto contamos con una amplia variedad de termómetros infrarrojos tanto para uso industrial como corporal.

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