Sin duda que cuando deseamos revisar una instalación, ya sea en nuestro hogar o lugar de trabajo, sea del sistema eléctrico, o para  detectar alguna fugas de aguas, o revisar algún artefacto, etc. la tarea se simplifica si utilizamos algún instrumento que nos permita detectar y medir puntos de calor o frio. Es entonces que para muchas personas, incluso profesionales, surge una duda: Una cámara termográfica y un termómetro infrarrojo cumplen la misma función. En este artículo te damos la respuesta.

Antes de entrar a detallar las similitudes y diferencias de ambos tipos de instrumentos, revisemos brevemente que es cada uno de ellos.

Termómetro infrarrojo

El termómetro infrarrojo, conocido también con el nombre de “pirómetro”, es un instrumento que nos permite medir sin contacto la temperatura en una parte o porción de una superficie, basta que aproximemos el termómetro para obtener la temperatura de esa parte de la superficie, mientras más cerca esté el termómetro de la superficie, menor será la porción de superficie medida, pero más precisa será la medición que obtengamos; si por el contrario lo alejamos, aumentaremos el área de medición pero podríamos tener lecturas menos precisas. Esta relación de distancia y tamaño del área medida se conoce como “Campo de Visión” o “Relación distancia – objetivo”.

Dado que muchos modelos emiten al momento de medir una guía o rayo láser, no son pocas las personas que creen que los termómetros infrarrojos miden a través de este medio, pero ello no es efectivo.  La guía láser sólo cumple la función de indicar al usuario en qué parte de la superficie está midiendo, es decir, cumple la misma función que un puntero láser.

En rigor, un termómetro infrarrojo no mide la temperatura que tiene un objeto o superficie, sino que mide la radiación térmica que estos emiten, es decir, los termómetros infrarrojos operan bajo el principio que todo objeto tiene la capacidad de irradiar temperatura, capacidad que se conoce con el nombre de emisividad. Al conocer la cantidad de energía emitida por un objeto, y su emisividad se puede determinar su temperatura. Dado que no todos los objetos poseen la misma capacidad de emisividad, hay modelos de termómetros infrarrojos con emisividad fija, y otros, con emisividad variable, lo que nos permite ajustarla según el tipo de objeto cuya temperatura deseemos medir.

Termómetro infrarrojo y Cámara termográfica respectivamente

Cámaras Termográficas:

Estos equipos, al igual que los termómetros infrarrojos, nos permiten medir temperaturas sin requerir contacto con el objeto o superficie. Sin embargo las mediciones que realizan las cámaras termográficas no se enfocan en un solo punto o porción, sino que abarcan un espacio mucho más amplio, y tienen la capacidad para mostrarnos en pantalla una representación térmica de dicho espacio.

Operan también el principio de radiación infrarroja, donde todos los cuerpos (independiente de su naturaleza) que posean una temperatura que se situé por encima de los -273ºC emiten radiación infrarroja. Mientras mayor sea la radiación emitida (emisividad), mayor es la temperatura del cuerpo. En este sentido las cámaras termográficas también cuentan con ajuste de emisividad, pero disponen de un sensor térmico llamado microbolómetro que al recibir la radiación infrarroja se calienta y cambia su resistencia eléctrica. Este cambio de resistencia se mide y se equipara a una determinada temperatura, siendo asignado un color para cada temperatura y va formando una imagen coloreada que será la que veamos en pantalla. Cabe señalar que el espectro de radiación infrarroja que los cuerpos pueden emitir es muy amplio, por lo que las cámaras termográficas operan solo dentro del rango de temperaturas más habituales de la superficie terrestre. 

Similitudes y diferencias

Como hemos visto, tanto los termómetros infrarrojos como las cámaras termográficas nos permiten medir temperatura, y en ambos casos esta medición se efectúa sin tener contacto con el objeto o superficie en que medimos. Además, en ambos casos se trata de instrumentos de uso portátil, y ambos se pueden utilizar para realizar revisiones de instalaciones.

Sin embargo, existe una diferencia importante: los termómetros infrarrojos nos permiten medir la temperatura de un punto específico, y esa medición se representa a través de un valor de temperatura, por ejemplo: 658 °C, dato que es indicado en el display o pantalla del termómetro.

Las cámaras termográficas en cambio, permiten generar como se ha dicho, una representación térmica del espacio en que medimos, donde podemos distinguir con mayor facilidad zonas calientes o frías.  

¿Cuál es el instrumento más adecuado?, dependerá por tanto exclusivamente de lo que necesitemos medir. Si lo que deseamos medir es simplemente la temperatura de un motor, de una caldera, un punto en una cañería de agua caliente, o incluso la temperatura corporal de una persona, un termómetro infrarrojo puede ser la solución más adecuada.

Sin embargo, si lo que necesitamos es la radiografía térmica de un motor, detectar fugas, o detectar puntos fríos o calientes para encontrar filtraciones, una cámara termográfica nos dará en ese sentido mejores prestaciones, particularmente cuando existen diferentes modelos en el mercado con diferentes calidades de resolución.

En Veto contamos con una gama de Termómetros Infrarrojos y Cámaras Termográficas, te invitamos a conocerlos. 

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