Actualmente el mercado ofrece una gran variedad de instrumentos para detectar y medir la presencia de gases. Con la llegada de los meses fríos el uso de estos dispositivos se incrementa particularmente a nivel domiciliario. Respecto de este tema hemos recibido la siguiente consulta: ¿Al detectar fugas de gas en las casas y departamentos, estamos midiendo la presencia de monóxido de carbono?, pregunta que refleja el desconocimiento que de esta materia puede haber en buena parte de la población, razón suficiente para seleccionarla para nuestra sección de Veto Responde.

Aunque son temas que se suelen abordar en forma conjunta, los episodios de inhalación por fugas de gas combustible e intoxicación por monóxido de carbono obedecen a una naturaleza distinta.

Gas combustible

Cuando hablamos de gas combustible, particularmente a nivel domiciliario, nos estamos refiriendo en la mayoría de los casos al Gas Licuado derivado del Petróleo (GLP) y  al gas natural (GN). Cabe señalar que a nivel industrial existe otra amplia gama de gases que sirven de combustible.

Veamos las similitudes y diferencias entre ambos gases combustibles:

GLPGN
 Formado en un 30% por gas butano, un 68% de gas propano y en   un 2%  de otros gases. Está compuesto mayoritariamente por Metano (91,73%), y en   proporciones muy menores por etano, dióxido de carbono, sulfuros   y nitrógeno.
 Se obtiene principalmente por destilación primaria del petróleo   crudo. Se extrae de la corteza terrestre donde se haya en forma natural,   luego   de lo cual es purificado.
 Sometido a altas presiones se presenta en forma líquida, se suele   distribuir por “balones  de gas” Siempre se presenta en forma gaseosa, se suele distribuir por   cañería.
  Más pesado que el aire Más liviano que el aire
 Al estar mezclado en ciertas proporciones con el aire, es altamente   explosivo. Esta proporción llamada “Rango de inflamabilidad” es   de 1,8%   mínimo y un 9,5% máximo. Al estar mezclado en ciertas proporciones con el aire, es altamente   explosivo. Esta proporción llamada “Rango de inflamabilidad” es de   5,0%   mínimo y un 15,4% máximo.
 Es incoloro Es incoloro
 Se le reconoce por un olor penetrante y desagradable gracias a un   compuesto llamado “mercaptano” Se le reconoce por un olor penetrante y desagradable gracias a un   compuesto llamado “mercaptano”

Los episodios de fuga de estos gases está asociada a fallas en los reguladores de gas, o en la mayoría de los casos, a fallas o roturas en los ductos de alimentación y mangueras flexibles de  estufas, cocinas o roturas en las cañerías de alimentación, es decir, la fuga se produce antes de la combustión del gas, y se agudiza por una ventilación insuficiente de los recintos.

Los riegos asociados a la fugas de gas combustible se relacionan por una parte con la alta probabilidad de una explosión (particularmente en el GLP que al ser más pesado que el aire, no se eleva y se mantiene a nivel de superficie), donde cualquier llama o chispa producida por ejemplo por el encendido de las luces puede bastar para hacer ignición y provocar una explosión con las consecuencias que hemos conocido en muchos lamentables casos. Otro efecto de estos gases, es que pueden provocar la falta o colapso de oxígeno que se produce en el organismo, con síntomas como náuseas, cefaleas, mareos, convulsiones o vómitos, y en casos extremos, la muerte por asfixia. De no existir medidores de gas combustible, la única forma de detectar su presencia es por el olor que lo caracteriza. Este olor, tal como lo muestra la tabla anterior, es producido por el Mercaptano, un elemento que se adiciona precisamente para este efecto.

Para los gases combustibles, el mercado dispone de detectores de gas específicos. Miden tanto Gas natural como GLP,  ofrecen una respuesta instantánea y sistemas de alarma en su gran mayoría.

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Detectores de gas combustible

Monóxido de carbono

Este elemento, cuya sigla es CO, no es un gas combustible como el GN o el GLP, sino que se produce por la combustión incompleta de esos gases. También es producido por la combustión de gasolinas, leñas y otros elementos utilizados como combustible.  El monóxido de carbono afecta por tanto la calidad del aire de los espacios abiertos por la actividad de fábricas o la combustión del transporte, pero también se encuentra dentro de los hogares por la combustión de cocinas o calefones, y aumenta en forma importante en invierno por el uso de estufas, chimeneas y salamandras entre otras.  

La peligrosidad de este elemento radica en que es un gas insípido, incoloro y carece totalmente de olor, por lo que es prácticamente indetectable para la población. Los episodios por intoxicación con esta sustancia están directamente relacionados con fallas en los equipos de combustión y con la mala ventilación de los recintos, de allí la importancia de ventilar adecuadamente los espacios calefaccionados y revisar los sistemas de ventilación en departamentos y edificios.

Aun cuando se trata de un gas no explosivo, los efectos que produce  pueden ser extremadamente graves. Es 300 veces más compatible que el oxígeno respecto a la hemoglobina de la sangre, por lo que una vez inhalado en elevadas concentraciones, el torrente sanguíneo rápidamente lo propaga al cerebro y al resto del organismo. Sus efectos pueden ir desde respiración cortada, dolores de cabeza con palpitaciones, fatiga, mareos, alteración del juicio, confusión, desmayo, convulsiones y muerte.  En la mayoría de los casos fatales, las personas no se dan cuenta del riesgo y fallecen mientras duermen.

Para su detección el mercado también dispone de equipos especializados, que permiten por ejemplo establecer niveles críticos de CO,  activar alarmas. 

Detector monóxido de carbono

Finalmente, hay equipos que poseen tecnología para detectar tanto gases combustibles como monóxido de carbono, e incluyen una serie de funciones muy apreciables en el campo de la prevención de riesgos, tales como determinar lo niveles de explosividad, o calcular si la exposición a estos gases se encuentra en niveles peligrosos.

Detector de gas combustible y monóxido de carbono

En definitiva, los episodios de fugas de gases combustibles y los de intoxicación por monóxido de carbono obedecen a distinta naturaleza, pero ambos con consecuencias graves para la población. La mayoría de los equipos miden solo uno de estos elementos, aun cuando existen equipos con capacidad para medir ambos, por lo que es vital informarse bien sobre las características y capacidades de un equipo antes de comprarlo. Pero lo más importante en este tipo de materia es sin duda la prevención.

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