Paralizar una faena productiva por fallas de un motor que no ha sido sometido a un debido mantenimiento, es sin duda una de las preocupaciones de gerentes o jefes de producción. Dada la importante presencia que tienen los motores eléctricos en la industria nacional, en éste artículo te damos algunos conceptos claves para tener en cuenta en su mantención.

¿Qué ventajas ofrecen los motores eléctricos? 

Los motores eléctricos ofrecen una serie de ventajas, entre ellas su tamaño, versatilidad, facilidad de uso, relación amigable con el entorno y un rendimiento cada vez mayor en relación al consumo, razones por las cuales se encuentran formando parte de ventiladores, bombas, inyectores, elevadores, correas transportadoras  y otras maquinarias industriales.

Una falla de estos puede significar no solo la detención de la línea de producción, sino que además puede acarrear otra serie problemas, tales como la entrega de productos defectuosos o  no conformes, accidentes laborales, contratación de otros equipos o medidas de contingencia y hasta pérdida de la propia maquinaria por nombrar solo algunas. Dada esta problemática, hoy la industria entiende la mantención como un área crítica en la cual hay que invertir, tomando acciones preventivas en lugar de acciones reactivas.

¿Qué elementos debería contener un plan preventivo de mantenimiento? 

Para lograr construir un adecuado plan preventivo de mantenimiento, podemos hacerlo observando algunas ideas básicas: 

Respetar las condiciones de montaje y operación establecidas por el fabricante del motor: buena parte de las fallas de los motores se debe a que no se respetan las especificaciones técnicas y de operación establecidas por el fabricante al momento de su instalación. Podemos señalar entonces que respetar estas especificaciones, reuniendo la documentación y tomar acciones que garanticen su accesibilidad son un buen punto de partida.

Luego de esto, podemos orientar nuestros esfuerzos hacia los elementos más sensibles de los motores eléctricos o que ofrecen una mayor frecuencia de falla, entre ellos: 

Mecánicas: afectan principalmente a rodamientos, rotores, barras estabilizadoras y ejes entre otros. Para aplicar un control preventivo en ese sentido, es fundamental hacer desde un principio una adecuada supervisión de los niveles de vibración del motor, determinando al momento de su instalación cual es el rango normal o permisible del equipo, información que también podemos consultar en las especificaciones técnicas, ello facilitará detectar en revisiones posteriores vibraciones fuera de rango, síntoma que puede advertirnos  de la posible fatiga de material  de algún componente, elementos desalineados o falta o exceso en la lubricación. También se deben verificar las revoluciones del motor mediante tacómetros, controles visuales mediante cámaras termográficas, y de ser necesario, la revisión visual de partes y piezas mediante boroscopios. En aquellos casos en que se trate de procesos que requieren gran precisión, se pueden emplear cámaras de alta velocidad y ver cuadro a cuadro el trabajo de un elemento en particular. 

Eléctricas: Estas se deben a sobrecargas, desbalanceo en la alimentación de voltajes, sulfatación de bobinas que dañan su aislación, o la simple acumulación de polvo y humedad. Existen en el mercado una serie de instrumentos de medición que nos aportaran información relevante, entre ellos megohmetros, que nos permitirán conocer las condiciones de aislamiento con que está trabajando el motor, amperímetros de tenaza con el cual podemos comprobar que el consumo nominal que presenta el motor sea el que se señala en las especificaciones o placa del motor, Multímetros, que nos informarán los niveles de voltaje en bobinas y finalmente, cámaras termográficas, con las que podremos realizar un verdadero escáner  térmico al motor, ya que en aquellos puntos donde existe un mal contacto, la temperatura se eleva lo que es inmediatamente detectado por la cámara. 

El objetivo de estas revisiones es lógicamente verificar el correcto funcionamiento de todos los componentes, previniendo además el desgaste de partes y piezas durante su vida útil. Una vez concluida la vida útil de estos elementos (periodo establecido también por el fabricante)  Estos deben ser reemplazados, aun cuando las revisiones preventivas no nos hayan indicado falla alguna, esto ocurre particularmente con lubricantes y rodamientos. 

Planificación de las mantenciones

Lo central de la mantención preventiva, es que todos estos controles y revisiones estén debidamente planificadas idealmente utilizando un software y en su defecto,  de alguna forma que nos permita registrar todas las acciones tomadas y luego consultarlas. En dicha planificación, y en su documentación anexa, deberíamos a lo menos mantener algunas de las siguientes consideraciones:

– Determinar la regularidad de las revisiones preventivas, la que debe considerar la intensidad de trabajo a la que el motor es sometido. Una vez establecida esta regularidad, calendarizarla estableciendo fechas críticas para su ejecución.
– Determinar las fechas en que las piezas y lubricantes deben ser reemplazados por vencimiento de su vida útil.
– Llevar un acabado registro de los valores medidos en cada revisión, las reparaciones o recambios hechos y las fallas que ha presentado en el tiempo, permitiéndonos de éste modo contar con una ficha clínica del motor. El conjunto de estos datos, junto con las especificaciones del fabricante, nos permitirán conocer el comportamiento esperable en el tiempo, y detectar en forma anticipada las anomalías y probabilidad de una falla.
– Presupuestar, cotizar y adquirir anticipadamente las piezas y partes de recambio, ello nos permitirá no solo evitar paralizaciones mientras llega el recambio, sino cotizar con tiempo y asegurarnos de contar con las partes y piezas a un buen precio.
– Determinarlas capacitaciones que el personal de operación debe tener para la correcta operación de los motores y establecer un programa de actualización de dichas capacitaciones.
– Calibrar periódicamente en un laboratorio acreditado la correcta medición que realizan nuestros instrumentos de medición, dejando registro de ello. Una lectura equivocada en las mediciones de inspección podría afectar a todo el proceso preventivo.

Los motores eléctricos, con la debida mantención, pueden ofrecer hasta más de 20 años de vida útil. Por su parte, la mantención preventiva nos brinda otros frutos:

– Mayor competitividad de la empresa que ve reducido sus costos de reparación
– Aumento en los niveles de producción
– Bajas en las tazas de accidentabilidad
– Aumento en la calidad de los productos 

Instrumentos que te ayudarán en las inspecciones:

Necesitas más información de instrumentos para realizar revisiones preventivas? En Veto te los ofrecemos:

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